10-05-2009
65 lecturasMagistral Adrià
Acabo de ver el documental “Aromas de el Bulli: Gastronomía, cultura o negocio” y el debato posterior en el que asistían Ferran Adrià y Andoni Luis Adúriz; el vicepresidente de ICEX, Ángel Martín Acebes; la bodeguera Xandra Falcó, y el publicista Toni Segarra.
Me quito el sombrero ante Ferran Adrià quien ha demostrado no ser sólamente un apasionado en todo lo que hace, sino también un gran emprendedor. Y lo ha demostrado tal que así:
Ángel Martín Acebes ha comenzado el debate con la boca henchida de orgullo español: que si tenemos los mejores cocineros, que si españa es un referente mundial en cuanto a turismo, que si a china le molará mogollón que asista Ferran Adrià en la próxima feria de turno, que ahora por fin el mundo empieza a ver lo que valemos, etc.
Ferran Adrià no ha tardado en hacerle ver que la cosa ha ido así de manera natural, sin ninguna estrategia previa de marketing ni nada por el estilo. Luego, le ha cantado la caña. Le ha demostrado que estamos en pañales y que los gobiernos que hemos tenido hasta ahora no han tenido más previsión de futuro que la fecha de las próximas elecciones.
Ha señalado que si así como Japón tiene su sushi, Italia su pasta, nosotros deberíamos exportar nuestro sushi que en este caso son las tapas. La administración debería poner todas las facilidades posibles al cocinero que quiera abrir un restaurante de tapas en Moscú. Ni ferias ni chorradas, esa sería la mejor manera de promocionar la gastronomía española, porque no pueden haber muchos Bulli por el mundo por mucho premios que reciba.
Otra perla: si somos un referente en turismo, ¿por qué no tenemos la mejor escuela de turismo del mundo?
También ha añadido que las administraciones deberían reconocer la labor de los pioneros gastronómicos como José Andrés en Washington y Josep Barahona en Japón, quienes han tenido que luchar muchísimo por llegar a donde han llegado, en países donde la cultura gastronómica de alta cocina se ceñía a Francia e Italia y donde costaba sudores hacer probar al cliente un cava español.
Adrià ha ido insistiendo durante todo el debate en que pensemos qué queremos ser de mayores. Si queremos que España sea un referente turístico y que los productos españoles se exporten por doquier, hay que trabajar en ello, pero no a base de subvenciones (”yo no creo en las subvenciones”, ha dicho), sino con ayudas directas y reales.
Al final del debate la moderadora ha pedido a cada invitado que pronunciara una palabra de resumen sobre esto, qué queremos ser de mayores. No recuerdo bien qué ha dicho el resto de los asistentes, excepto Toni Segarra, quien ha dicho que ahora tenemos una oportunidad y hay que que hacer algo. Seguidamente, Martín Acebes ha comenzado con algo así como que hay que aprovechar la oportunidad y no se qué más.
Me quedo con esto último. Ángel Matín Acebes ha resumido el carácter español tan nuestro de suponer que las cosas viene por arte de magia, que el resto del mundo no se da cuenta del potencial y valor español y que las oportunidades se aprovechan, no se explotan.
Ferran Adrià ha dado en el clavo. Si tenemos al mejor cocinero del mundo, ¿por qué no tenemos la mejor escuela de cocina del mundo? Si tenemos al mejor tenista del mundo, ¿por qué no convertimos a España en el país al que todos los tenistas del mundo quisieran ir a entrenar, con un centro de alto rendimiento que lo sea de verdad o algo por el estilo?¿Por qué el flamenco no es una opción en los conservatorios? ¿Por qué no explotamos lo bueno que tenemos?
Ferran Adrià ha demostrado ser un emprendedor de los pies a la cabeza, una de esas personas que piensa en el futuro lejano y en la que los políticos deberían asesorarse, no como esa panda de chupópteros de los que suelen rodearse.
